La expresión del rostro de Chloé reflejaba la paz y el bienestar que estaba sintiendo en esos momentos. Abrazada a Héctor y con los ojos cerrados pensó que, a pesar d e todo, él no era capaz de usar su maldad contra ella. Aunque puede que el tiempo no le dijera lo mismo.
Envuelta en sus brazos recordó lo importante que es para un vampiro sentir a otro igual cerca con el que compartir el dolor de la eterna condena. El consuelo por identificación también parecí afuncionar en estos seres perfectos e inmortales.
La firmeza y dulzura con la que Héctor mantenía su cuerpo pegado al de ella la hizo recordar la irresistible atracción que él siempre había ejercido en ella.
Recordó sus musculosos brazos desnudos rodeándole en una fría noche y abrió los ojos de repente al tiempo que sacudía la cabeza suavemente como tratando de sacudirse también esos recuerdos.
Al zafarse de los brazos de Héctor para evitar seguir aspirando el dulce aroma que desprendían sus cabellos, sintió una presencia.
-¿Qué te sucede, mon cherie?
-¿No has sentido nada?
Él frunció el ceño extrañado y después le regaló una sonrisa lujuriosa.
-¡No!- dijo Chloé enfadada- Me refiero a una presencia, creo que hay alguien más en tu casa.
Los ojos azules de Héctor recorrieron la estancia y le dijo que allí no había nadie más aparte de ellos dos.
Chloé salió al pasillo para comprobarlo. Lo que no vió fue la enigmática y fugaz sonrisa que se dibujó en el rostro marmóreo del vampiro.
No veía a nadie y en su recorrido por la mansión le preguntó a su compañero en un susurro:
-¿De verdad que no has oído a nadie?
Héctor se acerco a ella de forma tan rápida que ningún humano hubiera sido capaz de ver como había efectúado el recorrido que los separaba.
-Chloé, llevas demasiado tiempo tensa, has pasado unos días muy malos y me siento fatal por ello, pues yo poseo gran parte de la culpa. Relájate querida, nunca te quise hacer daño. Te he pedido mil perdones y mil perdones más te pediría. Ya sabes lo que significas para mí
Ahora vete si quieres, descansa y dile a nuestro querido comarada Vittorio que miente fatal- acabó la frase riendo y le dió a Chloé un beso en la mejilla más sonoro de lo necesario.
Mientras tanto Vittorio, que no fue capaz de oír todas las palabras que el rubio vampiro le dio a su amada, aguardaba en el final del pasillo encondido tras una esquina. Su corazón latía tan fuerte que temió que su sonido pudiera delatarle.
¡Qué estupidez!- pensó- ¿Cómo van a oír el latido de mi corazón?
Se tranquilizó al ver lo ilógico de su miedo y se acercó poco a poco hacia donde se dirigían la pareja de vampiros. Pudo ver que Chloé ya estaba en la puerta de entrada, pues Héctor la había dirigido hacia allí por el lado contrario al que se encontraba él.
Chloé se fue y Héctor la observaba alejarse por la ventana. Vittoio era espectador de toda esta escena agazapado en el piso superior.
-Querido amigo- dijo Héctor sobresaltando a Vittorio sin quitar la vista de la ventana- tu forma de esconderte es tan pésima como tu forma de mentir.
Vittorio dudó unos instantes en si debía salir de su escondite o no, pero acabó decidiendo que salir era lo más sensato.
-Estaba preocupado por Chloé- respondió a modo de excuda tratando que se su voz sonara lo más firme posible.
-¿Y no te enseñaron a tocar a la puerta antes de entrar? Cuando se dice "las puertas de mi hogar están abiertas para ti", eso no implica que las puedas cruzar sin llamar. Puede que no seas bienvenido o que -sonrió de lado dejando ver un atisbo de lujuria- interrumpas algo.
Vittorio ardió de rabia ante la insinuación de Héctor.
-Pero bueno, como veo que se te ha comido la lengua el gato, puede que dada a tu preoucpación por tan bella dama, correremos un tupido velo y dejaremos pasar este desagradable incidente.
-¿Qué hacía aquí Chloé?- dijo Vittorio visiblemente furioso.
Héctor arqueó los ojos y preguntó con sorna y estupefacción:
-Veo que hoy tus modales te han abandonado, querido amigo...
Vittorio no sabía muy bien que hacía cuando bajó precipitadamente las escaleras que los separaban y se plantó ante Héctor con actitud desafiante:
-Sé que le pegaste
Continuará...
La Rosa
Si tras una vida centenaria, el ser que te convirtió en lo que eres planea destruir tu mundo y te roba lo que más amas dejando una rosa en su lugar, ¿Qué harías?
viernes, 4 de mayo de 2012
viernes, 6 de enero de 2012
Capítulo 15
La noche tocaría su fin en pocas horas y Vittorio iba a ver despuntar el alba si seguía sentado en esa silla, frente al ordenador.
De repente acudieron a su mente unas palabras que le hicieron casi saltar de la silla:
"¿Qué importancia tendrá ahora mismo esa daga? ¡Lo importante ahora es encontrar a Chloé!
Cogió su mochila, bajó las escaleras de dos en dos y cuando a la calle, se subió a su coche, pensó durante unos segundos y se dirigió a la casa de Héctor sin dudarlo.
Cuando llegó allí, su fiereza y determinación se habían desinflado un poco, por lo que no sabía muy bien que hacer.
Saltó la verja de la mansión y cruzó el jardín con todo el sigilo que le fue posible.
Se sintió algo estúpido por estar frente a esa ostentosa puerta blanca de aldabas doradas sin un objetivo claro.
De repente le pareció oír la voz de Chloé y su corazón empezó a la tir con fuerza ante la idea de que Chloé pudiera estar en peligro, pero también era consciente de que no podía entrar en la casa a la fuerza, así que decidió colarse por el garaje.
La puerta del garaje hacía ya tiempo que no cerraba bien, cosa que, dicha sea de paso, no parecía importar mucho a Héctor. Bastó un leve golpe para abrirla y encontrarse dentro del garaje, entre esos dos coches tan lujosos que tenían a Vittorio encandilado.
Se dirigió hacia unas estrechas escaleras que le conducirían a el primer piso del inmueble.
Al llegar allí se quedó inmóvil durante unos segundos para poder percibir algún posible sonido y lo que oyó fue el rozar de unas hojas con otras y el abrir y cerrar cajones de forma rauda, como el que busca algo.
Supo de inmediato que esos sonidos provenían de el despacho de Héctor.
Trató de visualizar la disposición del mobiliario del despacho: la estancia tenía forma cuadrada y a la derecha de la entrada, habían unas estanterías altísimas que albergaban montones de libros. A la izquierda y en perpendicular a la puerta, estaba el escritorio, por lo que si, abría la puerta, corría el riesgo de que quien fuera la persona que estuviera allí lo viese, pero por Chloé valía la pena arriesgarse a eso y a mucho más, se dijo para sus adentros.
Abrió la puerta poco a poco hasta dejar una rendija lo suficientemente amplia como para ver a la persona que se encontraba dentro.
Un individuo alto y musculoso removía los papeles de Héctor como si buscara algo. Su cara la cubría un pasamontañas negro, pero aún asi a Vittorio se le antojó familiar esa figura.
El intruso se percató de la presencia del joven, por lo que dejó los papeles en la mesa y se apresuró a salir por la ventana. Vittorio trató de seguirle pero ese chico era muy rápido y para cuando quiso darse cuenta, el individuo ya estaba corriendo por el jardín en dirección a la puerta.
En el rostro de Vittorio se reflejaba la más absoluta consternación: ese chico se parecía demasiado a... No no podía ser, hacía demasiados años que no lo veía, no podía ser él...
Parecía un autómata cuando se dirigió al salón, pues la necesidad que tenía de Chloé había disminuido tras la visión de ese chico que revolvía los documentos de Héctor.
Al final del pasillo se encontraba el salón, de donde supuso que provenían las voces de Chloé y Héctor.
Se dirigió poco a poco, pues la puerta estaba abierta y lo podían ver.
Se asomó y no los vió hasta que sus ojos se dirigieron hacia los ventanales, al lado de los cuales vió algo que lo perturbó aún más: Chloé y Héctor fundidos en un abrazo. El cabello de fuego de su amada, se mezclaban con los cabellos dorados y brillantes de su editor, mientras los brazos de ella abrazaban el fuerte cuerpo de él con suavidad y los de él la envolvían a ella. Héctor estaba de espaldas a él , por lo que no pudo verle la cara, pero si que pudo ver el rostro de Chloé: tenía los ojos cerrados y su expresión era de tranquilidad y bienestar.
Se pegó a la pared con rapidez para evitar que lo vieran, en su corazón acelerado se agolpaban sentimientos tales como la irrealidad, la rabia, el desconcierto.
Su cuerpo le pedía a la misma vez acciones muy contrarias entre sí: por una parte quería ir hacia ellos y deshacer ese abrazo que había paralizado su mundo, por otra parte quería alejarse de esa casa lo antes posible y olvidar para siempre que los había conocido, para así alejarse también de las noches sin dormir, la incertidumbre y el dolor.
De repente acudieron a su mente unas palabras que le hicieron casi saltar de la silla:
"¿Qué importancia tendrá ahora mismo esa daga? ¡Lo importante ahora es encontrar a Chloé!
Cogió su mochila, bajó las escaleras de dos en dos y cuando a la calle, se subió a su coche, pensó durante unos segundos y se dirigió a la casa de Héctor sin dudarlo.
Cuando llegó allí, su fiereza y determinación se habían desinflado un poco, por lo que no sabía muy bien que hacer.
Saltó la verja de la mansión y cruzó el jardín con todo el sigilo que le fue posible.
Se sintió algo estúpido por estar frente a esa ostentosa puerta blanca de aldabas doradas sin un objetivo claro.
De repente le pareció oír la voz de Chloé y su corazón empezó a la tir con fuerza ante la idea de que Chloé pudiera estar en peligro, pero también era consciente de que no podía entrar en la casa a la fuerza, así que decidió colarse por el garaje.
La puerta del garaje hacía ya tiempo que no cerraba bien, cosa que, dicha sea de paso, no parecía importar mucho a Héctor. Bastó un leve golpe para abrirla y encontrarse dentro del garaje, entre esos dos coches tan lujosos que tenían a Vittorio encandilado.
Se dirigió hacia unas estrechas escaleras que le conducirían a el primer piso del inmueble.
Al llegar allí se quedó inmóvil durante unos segundos para poder percibir algún posible sonido y lo que oyó fue el rozar de unas hojas con otras y el abrir y cerrar cajones de forma rauda, como el que busca algo.
Supo de inmediato que esos sonidos provenían de el despacho de Héctor.
Trató de visualizar la disposición del mobiliario del despacho: la estancia tenía forma cuadrada y a la derecha de la entrada, habían unas estanterías altísimas que albergaban montones de libros. A la izquierda y en perpendicular a la puerta, estaba el escritorio, por lo que si, abría la puerta, corría el riesgo de que quien fuera la persona que estuviera allí lo viese, pero por Chloé valía la pena arriesgarse a eso y a mucho más, se dijo para sus adentros.
Abrió la puerta poco a poco hasta dejar una rendija lo suficientemente amplia como para ver a la persona que se encontraba dentro.
Un individuo alto y musculoso removía los papeles de Héctor como si buscara algo. Su cara la cubría un pasamontañas negro, pero aún asi a Vittorio se le antojó familiar esa figura.
El intruso se percató de la presencia del joven, por lo que dejó los papeles en la mesa y se apresuró a salir por la ventana. Vittorio trató de seguirle pero ese chico era muy rápido y para cuando quiso darse cuenta, el individuo ya estaba corriendo por el jardín en dirección a la puerta.
En el rostro de Vittorio se reflejaba la más absoluta consternación: ese chico se parecía demasiado a... No no podía ser, hacía demasiados años que no lo veía, no podía ser él...
Parecía un autómata cuando se dirigió al salón, pues la necesidad que tenía de Chloé había disminuido tras la visión de ese chico que revolvía los documentos de Héctor.
Al final del pasillo se encontraba el salón, de donde supuso que provenían las voces de Chloé y Héctor.
Se dirigió poco a poco, pues la puerta estaba abierta y lo podían ver.
Se asomó y no los vió hasta que sus ojos se dirigieron hacia los ventanales, al lado de los cuales vió algo que lo perturbó aún más: Chloé y Héctor fundidos en un abrazo. El cabello de fuego de su amada, se mezclaban con los cabellos dorados y brillantes de su editor, mientras los brazos de ella abrazaban el fuerte cuerpo de él con suavidad y los de él la envolvían a ella. Héctor estaba de espaldas a él , por lo que no pudo verle la cara, pero si que pudo ver el rostro de Chloé: tenía los ojos cerrados y su expresión era de tranquilidad y bienestar.
Se pegó a la pared con rapidez para evitar que lo vieran, en su corazón acelerado se agolpaban sentimientos tales como la irrealidad, la rabia, el desconcierto.
Su cuerpo le pedía a la misma vez acciones muy contrarias entre sí: por una parte quería ir hacia ellos y deshacer ese abrazo que había paralizado su mundo, por otra parte quería alejarse de esa casa lo antes posible y olvidar para siempre que los había conocido, para así alejarse también de las noches sin dormir, la incertidumbre y el dolor.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Súperconcurso!!
El motivo de esta entrada es informaros de el súperconcurso que Yoryi y Vani han organizado en su blog Por amor a los libros.
Se trata de un concurso internacional en el que sortean estos tres maravillosos libros:
Si queréis participar, entrar en su página, leer las bases y rellenar el formulario. Y ya que estáis, echarle un ojo al blog, que está genial.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Sección personajes: Vittorio
Mi nombre es Vittorio di Trevi, sí, como la famosa fuente de mi querida Italia, aquella en la que la gente tira una moneda y pide un deseo.
Nací en la bella Toscana, pero a los 11 años mis padres y yo tuvimos que trasladarnos a Udine por motivos laborales. Mi nueva ciudad me gusta, pero viajo a Toscana siempre que puedo para reencontrarme con mis viejos amigos y, con la esperanza de volver a ver a mi hermano Claudio, alguna vez.
Si Claudio vive, ahora mismo tiene 30 años (ocho más que yo). ¿Qué porque digo " si vive"? Pues porque Claudio desapareció misteriosamente poco antes de que mis padres y yo nos trasladásemos a Udine. Mis padres dicen saber donde esta y que, incluso les envía cartas, pero casi nunca me dejan leerlas y, las pocas que leí, tan solo hablaban de sus viajes a España, lo bonito que era ese país y poco más.
Llegué a pensar que mi hermano había muerto y que, como yo solo tenía 11 años, mis padres prefirieron inventarse la bonita historia de que Claudio es un trotamundos que va, de aquí para allá viviendo de su mayor pasión: la música. Pero entonces ¿porqué Claudio nunca viene a vernos? ¿Porqué mis padres nunca me dejan leer sus cartas? ¿Porqué nunca llama por teléfono? En fin, preguntas sin respuesta...
Claudio es la espina que llevo clavada en el corazón, corazón que sólo vivía por la literatura y cuyas fuerzas las sacaba de la esperanza de volver a ver a mi hermano.
Hace un par de años me fui de mi casa a un apartamento alquilado porque la Universidad está bastante lejos de mi antiguo hogar, como era de esperar me voy a dedicar a las letras; mi mayor ilusión es llegar a ser un gran escritor.
Dicha pasión me llevó una tarde a conocer a Héctor Montanieri, conocido editor aquí en Italia. Me presenté en su casa con mis escritos, esperando a que este hombre me diera una oportunidad, cosa que no hubiera hecho si no hubiera sido por su bella compañera de piso, Chloé.
Chloé.... la belleza hecha persona, inteligente, bella, ingeniosa... Perfecta al fin y al cabo. Me enamoré de ella nada más verla y traté por todos los medios de conquistarla, pero ella siempre me rehuía, hasta que una mañana en la que ya decidí intentarlo por última vez, por fin pude conseguir ese deseado beso...
Tener a Chloé entre mis brazos no tiene precio, es lo mejor que me ha pasado en la vida, es la única persona que me ha hecho que deje de pensar un poco en Claudio y piense un poco más en vivir.
Pero claro, no podía ser todo perfecto, pues Chloé se trae unos teje-manejes muy extraños con Héctor, creo que él la maltrataba , aunque ella me asegura de forma vehemente que no.
Me dice que Héctor no es humano, pero ¿qué es entonces? Me habla de planes extraños, de conspiraciones contra el mundo... No entiendo nada.
Además la propia Chloé es demasiado misteriosa y demasiado rápida. Encontré en su mochila una daga muy extraña que aún no sé lo que significa y me dice que puedo estar en peligro..
La quiero, pero mis conversaciones con Héctor y todo lo que está sucediendo me está volviendo loco...
Nací en la bella Toscana, pero a los 11 años mis padres y yo tuvimos que trasladarnos a Udine por motivos laborales. Mi nueva ciudad me gusta, pero viajo a Toscana siempre que puedo para reencontrarme con mis viejos amigos y, con la esperanza de volver a ver a mi hermano Claudio, alguna vez.
Si Claudio vive, ahora mismo tiene 30 años (ocho más que yo). ¿Qué porque digo " si vive"? Pues porque Claudio desapareció misteriosamente poco antes de que mis padres y yo nos trasladásemos a Udine. Mis padres dicen saber donde esta y que, incluso les envía cartas, pero casi nunca me dejan leerlas y, las pocas que leí, tan solo hablaban de sus viajes a España, lo bonito que era ese país y poco más.
Llegué a pensar que mi hermano había muerto y que, como yo solo tenía 11 años, mis padres prefirieron inventarse la bonita historia de que Claudio es un trotamundos que va, de aquí para allá viviendo de su mayor pasión: la música. Pero entonces ¿porqué Claudio nunca viene a vernos? ¿Porqué mis padres nunca me dejan leer sus cartas? ¿Porqué nunca llama por teléfono? En fin, preguntas sin respuesta...Claudio es la espina que llevo clavada en el corazón, corazón que sólo vivía por la literatura y cuyas fuerzas las sacaba de la esperanza de volver a ver a mi hermano.
Hace un par de años me fui de mi casa a un apartamento alquilado porque la Universidad está bastante lejos de mi antiguo hogar, como era de esperar me voy a dedicar a las letras; mi mayor ilusión es llegar a ser un gran escritor.
Dicha pasión me llevó una tarde a conocer a Héctor Montanieri, conocido editor aquí en Italia. Me presenté en su casa con mis escritos, esperando a que este hombre me diera una oportunidad, cosa que no hubiera hecho si no hubiera sido por su bella compañera de piso, Chloé.
Chloé.... la belleza hecha persona, inteligente, bella, ingeniosa... Perfecta al fin y al cabo. Me enamoré de ella nada más verla y traté por todos los medios de conquistarla, pero ella siempre me rehuía, hasta que una mañana en la que ya decidí intentarlo por última vez, por fin pude conseguir ese deseado beso...
Tener a Chloé entre mis brazos no tiene precio, es lo mejor que me ha pasado en la vida, es la única persona que me ha hecho que deje de pensar un poco en Claudio y piense un poco más en vivir.
Pero claro, no podía ser todo perfecto, pues Chloé se trae unos teje-manejes muy extraños con Héctor, creo que él la maltrataba , aunque ella me asegura de forma vehemente que no.
Me dice que Héctor no es humano, pero ¿qué es entonces? Me habla de planes extraños, de conspiraciones contra el mundo... No entiendo nada.
Además la propia Chloé es demasiado misteriosa y demasiado rápida. Encontré en su mochila una daga muy extraña que aún no sé lo que significa y me dice que puedo estar en peligro..
La quiero, pero mis conversaciones con Héctor y todo lo que está sucediendo me está volviendo loco...
sábado, 19 de noviembre de 2011
Capítulo 14. Segunda parte
Entre sus manos llevaba aquel artilugio que había obligado a Alfonso a fabricar, el cual estaba cubierto con una tela para que nadie pudiera ver lo que era.
Ya en la calle, lo introdujo en el pequeño saquito de tela que lleva y se secó las lágrimas.
Cuando recuperó la compostura se fue hacia el lugar que, en vida, fue su hogar. Todavía guardaba la llave, así que no tuvo que forzar ninguna puerta ni ventana.
Se dirigió con sigilo hacia una habitación inundada en color rosa y tapices de flores. Aunque la decoración no era visible a esas horas de la noche.
Observó a Monira dormir profundamente, podía ver su pecho subir y bajar.
Se sentó en un sillón que había al lado de la cama y la observó durante algunos segundos, sacó algo del saquito de tela y una hoja afilada brilló en la oscuridad.
Creyó ser capaz de acabar con la vida de su hermana, pero le sobrevino la nostalgia: recordó una tarde soleada que correteaban por el jardín tratando de cazar una mariposa, recordó las noches que la miedosa de Monira no podía dormir y ella le contaba cuentos…
Monira le había traicionado, pero ella no jugó con sus sentimientos como hizo Alfonso, de hecho le había hecho un gran favor ayudándola a descubrir como era él en realidad, pero aún así… Ella sabía lo que Isabel sentía por Alfonso, ya aún así, dejó que Alfonso la engañara y pretendía casarse con él…
Tenía ganas de matarla, pero luego le sobrevino una tristeza inmensa al pensar lo duro que sería para sus padres quedarse sin sus dos hijas en tan poco tiempo..
Se encontraba inmersa en una vorágine emocional típicamente humana, hasta que el vampiro que habitaba en ella le susurró:”no la mates, pero haz que te recuerde siempre…”
Sí, utilizaría la última cosa que le quedaba de Alfonso.
Abrió el saquito de nuevo y ató las manos y pies de Monira con mucha delicadeza y rapidez, le puso una venda en los ojos, para que, en el caso de que despertara, no la pudiera ver.
Extrajo aquello que Alfonso le fabricó: una plancha de metal en la que ponía “Isabel”. Acercó la plancha a la lumbre que caldeaba la habitación, apartó las mantas que cubrían a Monira, le levanto las faldas del camisón y grabó su nombre en el bajo vientre de su hermana.
Diez veces más rápido de lo que cualquier humano podría, desató los pies y manos de Monira y escapó por la ventana mientras oía los gritos de dolor de su hermana.
Cuando los padres de Monira y los médicos vieron el nombre de Isabel grabado en su vientre, pensaron que se lo había hecho ella misma, o que incluso pudiera haber sido Alfonso, pues encontraron la plancha en su dormitorio y, más adelante descubrieron que su procedencia era la herrería de Alfonso.
Después del asesinato de Isabel, y el posterior descubrimiento de los escarceos amorosos de Monira con Alfonso, todos los habitantes del pueblo, etiquetaron a Alfonso como “el amante de Monira, la hija menor del señor Domínguez”, así que no es de extrañar que el asunto de la plancha en su habitación levantara tantas sospechas…Pero lo peor fue que nunca pudieron hablar con Alfonso, pues Chloé fue astuta y rápida, ya que quemó el cuerpo y las pertenencias de Alfonso con la ayuda de Héctor. Además se atrevieron a escribir una nota de despedida para que su familia y el pueblo pensara que Alfonso había huido escapando de las constantes burlas de sus vecinos acerca de su supuesta locura.
Con el tiempo, la gente se olvidó de todo ese asunto, pero no Monira, quien recordaba el nombre su hermana y todo lo sucedido cada vez que se veía desnuda.
Chloé volvió a la realidad al ver, desde el tejado a Héctor tocando el piano en su ostentosa mansión. Observó su perfil perfecto, el brillo de sus cabellos dorados bajo la luz y como sus dedos hábiles arrancaban al piano tan bellas melodías…
La música era una de las pocas cosas que hacían vibrar a Héctor como cuando era humano y su expresión lo reflejaba: en su rostro se podía ver una expresión de evasión y pasión muy parecida a la que se puede ver en un drogadicto al sentir entrar la droga en su organismo o la que siente un vampiro al ingerir, por primera vez, la sangre de sus víctimas.
Cuando Chloé veía a Héctor inmerso en ese trance, siempre pensaba que parecía iluminado por
un aura mágica, su semblante le parecía menos amenazante y su imagen mucho más bella.
A Chlóe le vinieron recuerdos de los primeros años
junto a él, de esa atracción inevitable que le hacía sentir… Pero sacó esos recuerdos de su cabeza, bajó de un salto del tejado sin hacer el menor ruido al tocar el suelo y se dirigió, con paso firme, a la puerta de la mansión de Héctor.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Colaboro en Moonlight Vampire!!
Hola a todos!: El motivo de esta entrada es para informar a todos mis seguidores que a partir de ya, formo parte de un blog maravilloso: Moonlight Vampire.

Desde mis principios en blogger este sitio me gustó mucho y me hizo mucha ilusión cuando Taly me propuso colaborar en él, así que: Gracias Taly!!! (Con Any aún no he podido hablar aunque me gustaría ;))
Espero que os gusten a todos/as mis aportes a Moonlight Vampire.

Desde mis principios en blogger este sitio me gustó mucho y me hizo mucha ilusión cuando Taly me propuso colaborar en él, así que: Gracias Taly!!! (Con Any aún no he podido hablar aunque me gustaría ;))
Espero que os gusten a todos/as mis aportes a Moonlight Vampire.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Capítulo 14. Primera parte.
(En capítulos anteriores... Capítulo 13, Capítulo 12, Capítulo 11. Segunda parte,Capítulo 11. Segunda parte)
Era una noche fría, llena de estrellas, una ligera brisa gélida mecía el cabello rojizo de la persona (o mejor dicho, el ser) que descansaba sobre el tejado.
Sus ojos vidriosos miraban hacia la luna, que esa noche era llena y su boca estaba contraída como muestra de desprecio hacia sí misma: había sido muy egoísta y temeraria, se había rendido a sus pasiones humanas, y ,en consecuencia, había puesto a Vittorio en un serio peligro.
Su frágil mente humana sabía demasiado como para no estar metido en un buen embrollo.
¿Porqué Héctor le había nombrado a Alfonso y Monira? ¡Estúpido! ¿Qué pretendía? ¿Qué descubriera que eran vampiros?
La mirada de Chloé se perdió contemplando la luna, tan blanca, pálida y mágica como ella misma y recordó la importancia de esos dos nombres y el motivo por el cual Héctor los había nombrado;si Vittorio supiera la verdad se alejaría de ella sin dudarlo:
Los días posteriores a la conversión de Chloé se sentía fuerte, poderosa y ávida de venganza.
Le avergonzaba recordar que en esos días, semanas o puede que meses no pensó ni un solo momento en esas mujeres a las que apoyaba en su lucha contra la desigualdad. Solo podía pensar en sangre. En venganza. Cuando pensaba en en sangre y venganza una sonrisa casi lujuriosa se dibujaba en su rostro.
No le importaban esas causas por las que hubiera muerto mil veces, quizás fuera porque su conversión en vampiro sólo le dejaba pensar en esa sed de sangre que le acompañaba día y noche y cuya ingesta le producía un placer y bienestar que no había conocido jamás.
Aunque quizás puede que, también fuera, que se sintiera desencantada con el mundo y enfadada con las fuerzas que regían el azar, por haber dejado morir de aquella manera a una persona que había luchado tanto por el bien de las otras.
Y claro, también estaba su despecho: Alfonso la había traicionado y ella se enteró de la peor forma posible.
Todos esos "quizás" formaron un cóctel explosivo que cuyo detonante fueron las palabras de Héctor y cuyo lugar de explosión fue la ciudad donde nació, vivió, sufrió y murió.
Ella fue, quien, con sus propias manos mató a aquellos hombres que la violaron; a uno de ellos lo asfixió entre sus perfectas, gélidas y fuertes manos, a otro de ellos lo hizo correr hasta que le fallaron las fuerzas y en ese momento lo cogió del cuello, le hizo volar junto a ella para después estampar su cabeza contra el suelo provocándole una muerte inmediata. Se acercó lentamente hacia el tercero, sonriendo, hasta que tuvo su cara a escasos milímetros de la de aquel bastardo, entonces le enseñó sus colmillos, y aquel hombre, que había oído hablar acerca de los vampiros se agarró el cuello, gesto al que Chloé contestó:
-¿Aparte de un ser despreciable también eres estúpido? ¿Cómo voy a querer beberme tu sangre? Sería mucho más placentero beber la de una rata. Tú estas podrido y ....-esto último lo dijo en un susurro- muerto.
Con una rapidez increíble Chloé atravesó el cuerpo de aquel hombre con su mano, le sacó el corazón y lo tiró en una esquina al tiempo que decía, en voz tan bajita que parecía que solo lo dijera para sí misma:
-El tuyo tampoco merece latir.
Después se dirigió hacia la humilde casa de Alfonso, quien con mucha suerte consiguió, que, al final no lo acusaran de haber abusado de Monira, pues los padres de ésta conocían de la ligereza de la muchacha.
Cuando lo vió dormir tan plácidamente, le dieron ganas de matarlo en ese mismo instante, pero esa crueldad innata que habitaba en ella desde hacía unos días le hizo pararse como nos hace la conciencia ante nuestros actos impulsivos producidos por la ira.
Pensó que era mejor que la viera "viva", cuando realmente la creía muerta, quería ver el mismo pánico en sus ojos que el que ella sintió cuando vió cerca a la muerte, quería hacerle sentir tan indefenso como ella se sintió mientras aquellos hombres la violaban, quería hacerle sentir tan insultado como él la hizo sentir.
Por todas aquellas razones, simplemente lo despertó acariciándole el rostro con las uñas.
Alfonso se despertó y la miró sin saber muy bien que era lo que estaba viendo.
-Me extraña que puedas dormir tan plácidamente, yo en tu lugar no podría.
Alfonso se sobresaltó y se incorporó en la cama. Chloé frenó su posible huida poniéndole una mano en el pecho, susurró un "ssschht". Sonrió y se fue.
Hizo esto durante muchas noches, repitiéndole frases que él le decía, relatándole con detalle el momento en el que ella murió ante sus ojos.
Alfonso estaba desquiciado y acabó contándole estas apariciones a la gente del pueblo; en un principio el pueblo llano que tan supersticioso era, se cuestionaba la posible veracidad del asunto, pero, poco a poco, Alfonso parecía estar perdiendo la cordura: siempre estaba alterado, no estaba atento a lo que sus clientes le pedían, se sobresaltaba al menor ruido...
Conforme iban pasando los días su aspecto iba empeorando, ya no rendía igual en la herrería de su padre, por lo que perdió clientes y el trato con su padre iba cada vez a peor.
En el pueblo lo llamaban "El Herrero Loco".
Acabó cayendo enfermo e, inmerso en una de esas fiebres, apareció Chloé, tan sonriente como siempre ante su presencia. Alfonso le gritó:
-¡¿Qué es lo que quieres?!
Chloé le respondió sin inmutarse:
-Tu vida, tu sangre. Tú rompiste mi fe en mil pedazos y dejaste que otros la pisotearan , tú dejaste que ultrajaran mi cuerpo y no mereces vivir.
Chloé se acercó a él, le cogió de la muñeca y clavó sus afilados colmillos en ella. La sangre empezó a salir a borbotones llenando la boca de Chloé quien ya no veía a Alfonso convulsionándose por el dolor, pues todo lo que le rodeaba era rojo, como la sangre, como la pasión que un día sintió por él, como la ira que la cegaba, como la venganza que al fin estaba cumpliendo.
Cuando sintió que el caudal de sangre era menor en su muñeca se acercó al oído y le dijo:
-Me llenaste de mentiras y como castigo mereces que nadie te crea. Tú me llevaste a las puertas de la muerte, sacudiste su aldaba y esperaste a que ella me llevara, así que ahora yo te la presentaré.
Dicho esto Chloé hundió sus colmillos en el cuello de Alfonso, donde absorbió su sangre hasta robarle el útlimo soplo de vida.
Salió de la estancia con una sonrisa en la cara, pero conforme iba caminando esa cara se llenaba de lágrimas que salían tan rápidas y veloces como la sangre del cuerpo de Alfonso...
Hizo esto durante muchas noches, repitiéndole frases que él le decía, relatándole con detalle el momento en el que ella murió ante sus ojos.
Alfonso estaba desquiciado y acabó contándole estas apariciones a la gente del pueblo; en un principio el pueblo llano que tan supersticioso era, se cuestionaba la posible veracidad del asunto, pero, poco a poco, Alfonso parecía estar perdiendo la cordura: siempre estaba alterado, no estaba atento a lo que sus clientes le pedían, se sobresaltaba al menor ruido...
Conforme iban pasando los días su aspecto iba empeorando, ya no rendía igual en la herrería de su padre, por lo que perdió clientes y el trato con su padre iba cada vez a peor.
En el pueblo lo llamaban "El Herrero Loco".
Acabó cayendo enfermo e, inmerso en una de esas fiebres, apareció Chloé, tan sonriente como siempre ante su presencia. Alfonso le gritó:
-¡¿Qué es lo que quieres?!
Chloé le respondió sin inmutarse:
-Tu vida, tu sangre. Tú rompiste mi fe en mil pedazos y dejaste que otros la pisotearan , tú dejaste que ultrajaran mi cuerpo y no mereces vivir.
Chloé se acercó a él, le cogió de la muñeca y clavó sus afilados colmillos en ella. La sangre empezó a salir a borbotones llenando la boca de Chloé quien ya no veía a Alfonso convulsionándose por el dolor, pues todo lo que le rodeaba era rojo, como la sangre, como la pasión que un día sintió por él, como la ira que la cegaba, como la venganza que al fin estaba cumpliendo.
Cuando sintió que el caudal de sangre era menor en su muñeca se acercó al oído y le dijo:
-Me llenaste de mentiras y como castigo mereces que nadie te crea. Tú me llevaste a las puertas de la muerte, sacudiste su aldaba y esperaste a que ella me llevara, así que ahora yo te la presentaré.
Dicho esto Chloé hundió sus colmillos en el cuello de Alfonso, donde absorbió su sangre hasta robarle el útlimo soplo de vida.
Salió de la estancia con una sonrisa en la cara, pero conforme iba caminando esa cara se llenaba de lágrimas que salían tan rápidas y veloces como la sangre del cuerpo de Alfonso...
jueves, 10 de noviembre de 2011
Literatura vampírica: Carmilla, Joseph Sheridan Le Fanu
Recomiendo este autor a todo aquel que esté interesado en la novela gótica y de terror, pues Sheridan Le Fanu sabe muy bien como jugar con la atmosféra para crear un clima de misterio.
Además este autor se considera como el padre del cuento de fantasmas isrlandés de la época victoriana.
Quien quiera leer más sobre él y su obra puede pinchar aquí.
PERSONAJES Y ARGUMENTO DE LA OBRA.
Con la descripción de esta mujer, o mejor dicho, de esta vampira, Le Fanu hace que nos acordemos de la temida Condesa Báthory, también llamada Condesa sangrienta. Pues también es un ser ávido de sangre, malvado y que se siente atraída por las mujeres. Además la descripción física (porte distinguido, ojos negros...) , hace que la recordemos.
Laura es una muchacha que vive con su padre y cuya vida cambia drásticamente tras el encuentro con esa carroza que se descarrila. De esa carroza sale una mujer muy asustada que pide al padre de Laura alojamiento para su hija enferma mientras ella tiene que realizar una misión de vital importancia. Esa hija no es otra que Carmilla.
Carmilla tiene costumbres extrañas como cerrar con llave su habitación todas las noches, no responder cuando tocan a su puerta de madrugada y levantarse a mediodía.
A pesar de todo esto nadie sospecha de su verdadera naturaleza, ni siquiera Laura, que tiene horribles pesadillas en las que una mujer entra en su habitación y le muerde en el cuello dejando dos pequeñas marcas moradas en su cuello casi imperceptibles.
Laura y su padre no descubren quien es verdaderamente Carmilla hasta que aparece en escena el General, quien les cuenta que su sobrina murió.
El General se encontró tiempo atrás con una señora y su hija, la cual se suponía que estaba enferma y le pide que cuide de ella un tiempo mientras ella lleva a cabo una labor ineludible.
El General acogió a esta chica llamada Millarca en su hogar y, poco a poco su sobrina fue languideciendo, de la misma forma que lo hacía Laura.
El padre de Laura y el General se dan cuenta de que Millarca y Carmilla son el mismo ser, por lo que uniendo fuerzas con El Barón Vonderburg (un hombre que aparece en la obra de repente, y cuya figura se asemeja a la de Van Helsing de Drácula), abren la tumba donde se suponía que descansaban los restos de Carmilla y allí se la encuentran fresca y viva. Acaban con ella de una forma típica: le atravesaron el cuerpo con una estaca, le cortaron la cabeza, quemaron su cuerpo y echaron sus cenizas al viento, con lo que se nos dice que
libran a la región de vampiros.
INFLUENCIA

Carmilla fue una de las obras precursoras en su género y es notable su influencia en la obra de Drácula.
Es de especial mención el tema del lesbianismo, tabú en aquella época y presente en el relato.
El personaje de Carmilla está inspirado en la Condesa Sangrienta (Ersébet Báthory).
Esta obra ha sido llevada al cine numerosas veces en diferentes versiones, sirvió de inspiración en el anime, en el cómic, en la música, e incluso en los videojuegos.
Carmilla no es una obra erótica en la que dos mujeres se acaricien de forma sensual para excitar a nadie, es una novela sobre un vampiro que llega a amar a su víctima de una forma que deja lo sexual fuera de sus deseos y expectativas.
Para descargar Carmilla, Pincha Aquí
domingo, 6 de noviembre de 2011
Literatura vampírica: El vampiro. John William Polidori
ORIGEN DE LA OBRA
"El vampiro" fue escrito por John William Polidori, médico personal de Lord Byron, autor de "The Giaour".
En una noche de verano de 1816 se encontraban en Villa Diodati (residencia de Lord Byron en Ginebra), como tantas otras noches, Byron, Polidori, el poeta Shelley y su futura esposa Mary.
Tras la lectura de una antología alemana sobre fantasmas, Byron propone que cada uno escriba una historia de terror, fruto de esa propuesta nacen la archiconocida obra de Mary Shelley, Frankestein y El vampiro de Polidori.
La autoría de esta obra, fue atribuida, en un principio a Lord Byron. quien, curiosamente fue la persona inspiradora de uno de los protagonistas del libro, Lord Ruthven.
John W. Polidori utilizó esta novela como venganza hacia Byron, y en Lord Ruthven refleja los peores rasgos de Lord Byron.
PERSONAJES Y ARGUMENTO
Lord Ruthven es un aristócrata, culto y seductor, amante de los vicios que se dedica a pervertir a las mujeres.
Aubey es el protagonista de esta historia, el cual conoce a el Lord y queda fascinado ante su presencia, por lo que hace todo lo posible por acompañarle en su próximo viaje.
En ese viaje, Aubey se va dando cuenta de la verdadera cara del aristócrata, por lo que decide huir, con una excusa a Grecia, donde se enamora de una griega tan bella como inculta.
Ianthe es la griega de la que Aubey se enamora y también la primera persona que le habla de vampiros y la que le avisa de un posible mal final, pues cuando éste asegura que no cree en la existencia de esos seres inmortales, ella le avisa de que todo aquel que no cree en ellos, acaba siendo víctima de una fatal demostración de su existencia.
La hermana de Aubey (de la cual no se dice el nombre en toda la obra) es la segunda demostración de Lord Ruthven de la existencia de los vampiros.
ARGUMENTO
El autor de esta corta obra empieza contándonos la malvada y seductora naturaleza de Lord Ruthven y la posterior fascinación por él de Aubey.
Aubey consigue el consentimiento de sus tutores (Aubey es huérfano) para irse de viaje con el Lord y en ese viaje acaba viendo como es en realidad el aristócrata, por lo que huye de él y se va a Grecia.
En Grecia, Aubey conoce a una joven griega inculta de la que se enamora y la cual le advierte sobre los vampiros. Aubey no hace caso a las advertencias de su amada y acaba encontrándosela muerta y desangrada.
Aubey vuelve a su casa, obsesionado con Lord Ruthven , y todos piensan que está perdiendo la cordura, por lo que permanece en cama mucho tiempo.
Poco a poco consigue quitarse de la cabeza al Lord y ve la inminente boda de su hermana como el principio de algo mejor, pero sólo porque no sabe en realidad quien se esconde tras el nombre de El Conde de Marsden...
*Personalmente, la fascinación que en un primer momento por el protagonista por el Lord y su relación me recuerda a la de Dorian con Henry en El retrato de Dorian Gray.
Conclusión
Es una obra corta de trama lineal, cuya lectura puede verse únicamente obstaculizada por el uso de algunas palabras del que puede que no conozcamos el significado.
No esperéis algo nuevo o sorprendente de este libro, pues siendo el origen de el resto de literatura sobre temática vampírica, es lógico que todo lo que podamos leer en él ya lo hayamos leído.
Aunque el relato causó gran impacto en la sociedad de la época y se realizaron numerosas traducciones y ediciones del mismo. Incluso se hicieron varias versiones del mismo personaje, atribuidas muchas de ellas falsamente a Charles Nodier, aunque sí que es cierto que este autor hizo una obra teatral inspirándose en el Lord Ruthven de Polidori. Esta obra se estrenó en 1820.
Posteriormente se publicó la Novia de las Islas, un relato en donde se reunían las ideas de Byron de Fragment of a novel, en las que Polidori se había inspirado para su vampiro (también utilizó para ello El tratado vampírico de Dom Calmet) y los cambios realizados por Nodier. Este relato fue obra de James Robinson, anticuario y heraldista británico que llegó a componer 176 piezas teatrales.
La importancia de esta obra reside en el hecho de que es la primera novela de vampiros en la que el vampiro deja de ser un monstruo para convertirse en un ser seductor y atractivo. Es el origen del vampiro romántico.
Además esta es la obra que ha inspirado posteriores éxitos como Carmilla (1872) de Sheridan Le Fanu, El vampiro(1851) de Alejandro Dumas (Autor también de La hermosa vampirizada y que se inspiró en la figura de Lord Ruthven para su novela El Conde Montecristo) y Berenice de Edgar Allan Poe, al igual que influyó en Gogol y Tolstoi (La familia de Vourdalak) y, sobretodo, en Drácula de Bram Stoker.
Si quieres leer esta obra, pincha aquí
viernes, 4 de noviembre de 2011
Literatura vampírica: The Giaour. (1816) Lord Byron.
Para inaugurar esta sección os traigo el primer poema en el que se nombra a un vampiro:
El poema es de Lord Byron (1788-1824), y es el primero de una serie de romances orientales.
El origen de la historia surge durante un viaje de Byron entre 1809 y 1810 junto con su amigo John Cam Hobhouse. Estando en Atenas Byron conoce la "costumbre" turca de arrojar a las mujeres acusadas de adulterio al mar envueltas en un saco, de ahí, sale la idea de este poema.
En turco, giaour, significa infiel o no creyente y es muy similar a la palabra kafir en árabe.
La historia del Giauor esta subtitulada como un fragmento de cuento turco y es el único poema narrativo de Byron.
El autor diseñó la historia con tres narradores que dan su punto de vista sobre una serie de acontecimientos.
La historia principal está contada por Leila, la cual forma parte del harén de Hassan y que, está enamorada del Giaour. Hassan mata a Leila, tirándola al mar y El Giaour, en venganza mata a Hassan y sus remordimientos le acaban llevando a ingresar en un monasterio.
Después de contar como mata a Hassan el narrador del Imperio Otomano predice que el Giaour estará condenado a convertirse en vampiro después de su muerte y a beberse la sangre sus seres queridos (a esta parte de la historia corresponde el poema antes citado).
Extrañamente en este poema, Lord Byron utiliza la palabra "vampiro" y desprecia los términos orientales.
En 1813 se publicó El Giaour y su éxito fue tal, que Byron publicó tres cuentos más en los años siguientes: La novia de Abydos (1813), El corsario (1814) y Lara.
El protagonista es un hombre occidental que viaja a Oriente y rompe el orden establecido provocando la muerte de Leila y matando a Hassan. Algunos criticos asocian a Leila como la personificación de Grecia, víctima de la guerra entre el Imperio Otomano y Rusia. La destrucción de Leila simbolizaría los poderes coloniales que se disputan la tierra.
Byron comentó, irónicamente, el éxito de estas palabras orientales en su poema Beppo (1818):
Oh! Si tuviera el arte de la escritura fácil/que tuviera lectura fácil (...)/rápidamente escribiría para deleite del mundo/un cuento griego, sirio o asirio/ y te lo vendería, mezclando sentimentalismo occidental/ y algunos toques del mejor orientalismo.
El pintor Éugene Delacroix utilizó la historia como inspiración para su obra Combate del giaour y Pachá:
El poema también influyó en Edgar Allan Poe . Su primer gran poema, Tamerlán imita en gran medida el estilo de Giaour.
La asociación de Byron con los vampiros continuó en 1819, con la publicación de John Polidori de "El vampiro", que fue inspirado en una obra sin terminar del Lord. El personaje protagonista está inspirado Lord Ruthven está inspirado en el mismo Byron..
Polidori había trabajado como médico personal de Lord Byron y habían acabado en malos términos.Para más inri, la autoría de El vampiro se atribuyó a Lord Byron e incluso se incluyó en el tecer volumen de sus obras por demanda popular. Se dice que fue Polidori quien creó esta confusión sobre la autoría para aumentar las ventas.
Si queréis leer más sobre The Giaour, clicar aquí
Pero antes, sobre la tierra, como vampiro enviado,
tu cadáver del sepulcro será exiliado;
entonces, lívido, vagarás por el que fuera tu hogar,
y la sangre de los tuyos has de arrancar;
allí, de tu hija, hermana y esposa,
a media noche, la fuente de la vida secarás;
Aunque abomines aquel banquete, debes, forzosamente,
nutrir tu lívido cadáver andante,
tus víctimas, antes de expirar,
en el demonio a su señor verán;
maldiciéndote, maldiciéndose,
tus flores marchitándose están en el tallo.
Pero una que por tu crimen debe caer,
la más joven, entre todas, la más amada,
llamándote padre, te bendecirá:
¡esta palabra envolverá en llamas tu corazón!
Pero debes concluir tu obra y observar
en sus mejillas el último color;
de sus ojos el destello final,
y su vidriosa mirada debes ver
helarse sobre el azul sin vida;
con impías manos desharás luego
las trenzas de su dorado cabello,
que fueron bucles por ti acariciados
y con promesas de tierno amor despeinados;
¡pero ahora tú lo arrebatas,
monumento a tu agonía!
Con tu propia y mejor sangre chorrearán
tus rechinantes dientes y macilentos labios;
luego, a tu lóbrega tumba caminarás;
ve, y con demonios y espíritus delira,
hasta que de horror estremecidos, huyan
de un espectro más abominable que ellos.
El poema es de Lord Byron (1788-1824), y es el primero de una serie de romances orientales.
El origen de la historia surge durante un viaje de Byron entre 1809 y 1810 junto con su amigo John Cam Hobhouse. Estando en Atenas Byron conoce la "costumbre" turca de arrojar a las mujeres acusadas de adulterio al mar envueltas en un saco, de ahí, sale la idea de este poema.
En turco, giaour, significa infiel o no creyente y es muy similar a la palabra kafir en árabe.
La historia del Giauor esta subtitulada como un fragmento de cuento turco y es el único poema narrativo de Byron.
El autor diseñó la historia con tres narradores que dan su punto de vista sobre una serie de acontecimientos.
La historia principal está contada por Leila, la cual forma parte del harén de Hassan y que, está enamorada del Giaour. Hassan mata a Leila, tirándola al mar y El Giaour, en venganza mata a Hassan y sus remordimientos le acaban llevando a ingresar en un monasterio.
Después de contar como mata a Hassan el narrador del Imperio Otomano predice que el Giaour estará condenado a convertirse en vampiro después de su muerte y a beberse la sangre sus seres queridos (a esta parte de la historia corresponde el poema antes citado).Extrañamente en este poema, Lord Byron utiliza la palabra "vampiro" y desprecia los términos orientales.
En 1813 se publicó El Giaour y su éxito fue tal, que Byron publicó tres cuentos más en los años siguientes: La novia de Abydos (1813), El corsario (1814) y Lara.
El protagonista es un hombre occidental que viaja a Oriente y rompe el orden establecido provocando la muerte de Leila y matando a Hassan. Algunos criticos asocian a Leila como la personificación de Grecia, víctima de la guerra entre el Imperio Otomano y Rusia. La destrucción de Leila simbolizaría los poderes coloniales que se disputan la tierra.
Byron comentó, irónicamente, el éxito de estas palabras orientales en su poema Beppo (1818):
Oh! Si tuviera el arte de la escritura fácil/que tuviera lectura fácil (...)/rápidamente escribiría para deleite del mundo/un cuento griego, sirio o asirio/ y te lo vendería, mezclando sentimentalismo occidental/ y algunos toques del mejor orientalismo.
El pintor Éugene Delacroix utilizó la historia como inspiración para su obra Combate del giaour y Pachá:
El poema también influyó en Edgar Allan Poe . Su primer gran poema, Tamerlán imita en gran medida el estilo de Giaour.
La asociación de Byron con los vampiros continuó en 1819, con la publicación de John Polidori de "El vampiro", que fue inspirado en una obra sin terminar del Lord. El personaje protagonista está inspirado Lord Ruthven está inspirado en el mismo Byron..
Polidori había trabajado como médico personal de Lord Byron y habían acabado en malos términos.Para más inri, la autoría de El vampiro se atribuyó a Lord Byron e incluso se incluyó en el tecer volumen de sus obras por demanda popular. Se dice que fue Polidori quien creó esta confusión sobre la autoría para aumentar las ventas.
Si queréis leer más sobre The Giaour, clicar aquí
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