martes, 5 de julio de 2011

Capítulo 6. Primera parte.


Vittorio se quedó mirándola y le dijo:
-Oye, tengo hambre, ¿tú no?
Chlé pensó"si claro, los vampiros somos grandes comedores" y sonrió ante su propio sarcasmo.
-No mucha pero comeré algo.
Chloé pensó lo poco que sabían aquellos que pensaban que los vampiros no podían comer comida humana, ¿porqué no iban a poder si seguían teniendo órganos internos para digerirla y papilas gustativas para saborearla?
Lo único cierto es que no la necesitaban;la sangre era lo único necesario para sobrevivir.
Se perdió en sus pensamientos y se preguntó sobre el origen de aquellos mitos inciertos que existían sobre ellos: la cruz, repelente o arma mortífera contra ellos, ¿porqué? Aunque muy pocos lo supieran el origen de los vampiros también era un dios.
¿El ajo? Bueno, de esto sí que sabía el porqué; el pueblo llano confundía en la antigüedad los sahumerios arsénicos que utilizaban magos y alquimistas para alejar los malos espíritus con el ajo, porque su color y su olor al quemarlos eran muy similar a éste.
-Chloé- dijo Vittorio sacándola de sus pensameintos- me voy a la cocina a preparar algo de comer, ¿vale? Tú descansa si quieres- le dió un beso en la mejilla-.
Chloé le respondió con una sonrisa y un asentimiento de cabeza y se quedó recostada en la cama pensando. Esa misma tarde iría a visitar auna vieja amiga ala que ya hacía tiempo que quería visitar, Christinne.
Se rió para sus adentros al recordar sus cambios de nombre, quería llamarse "Chrisffin" o "Chrisgri", por alguna broma secreta que las dos tenían. Finalmente decidió que sería mejor un nombre más sencillo que la hiciera pasar desapercibida.
Christinne... Los vampiros "renacidos" por un Dios podían convertir a todos los humanos que quisieran, pero los humanos convertidos sólo podían convertir a tres porque su poder era menor.
Christinne había sido la primera y única humana que Chloé convirtió y lo hizo por dos razones: la primera, que se sentía muy sola sin Christinne, su mejor amiga y la segunda porque no podía evitar verla consumirse día a día por una enfermedad que, por aquel entonces nadie conocía bien: la depresión.
Christinne no hacía más que pensar en el suicidio y Chloé, después de mucho hablar con ella le dió la oportunidad de una segunda vidsa.
Recordó con cariño el momento en el que Christinne despertó como vampira y las dos se abrazaron llorando de felicidad.
"-Christinne, ahora serás feliz- te lo prometo"- le susurraba Chloé
Vittorio la devolvió al presente:
-Mi amor, ya está la comida hecha-.
"¿Mi amor?" pensó Chloé, ¿nos damos un beso y ya me dice amor?¿ Y además acompañándolo del posesivo MI? Tendré que explicarle muchas cosas a este jovenzuelo.
Las ideas de mujer independiente y segura de sí misma habían acompañado también a Chloé en su vida de humana. Lástima que en los siglos XV y XVI esas ideas fueran mal aceptadas e incluso castigadas.
Chloé se dirigió a la colorida cocina de Vittorio. Le encantó.
Pese a ser una vampira amaba el color y le gustaron mucho esas sillas de diseño blancas y la mesa redonda fucsia.
Al igual que Héctor, Chloé amaba las cosas bellas.
-Qué cocina tan bonita- dijo Chloé-.
-Gracias- repondió Vittorio- espero que la comida te guste tanto como mi cocina- sonrió.
Unos humeantes espaquetis a a carbonara le esperaban e un plato cuadrado blanco.
Chloé se sentó a comerse un plato de pasta que , francamente, estaba delicioso.
-¿Te gusta el vino rosado?- preguntó Vittorio ignorando los amplios conocimientos de Chloé en etnología.
-Sí ¿cuál?- respondió Chloé.
Vittotio hizo un gesto de confusión y le enseño la botella al sacarla del frigorífico. Chloé lo miró con una ceja alzada como preguntándole.
-Oye, que soy estudiante, no puedo ofrecerte un vino de reserva, y además no te esperaba-rió-.
Chloé también rió y se dispuso a abrir la botella.
Quizás fuera por los nevios o por la torpeza, pero cuando Chloé le pasó la botella a Vittorio para que la pusiera a su lado, porque había mas espacio, Vittorio, en vez de coger la botella le dió con la mano si querer y hubiera acabado manchando todo el suelo sin no fuera por Chloé.
En un acto de imprudencia Chloé mostró una de sus inumerables cualidades no humanas: una rapidez que el ojo no puede ver.
Casi antes de que Vittorio viera que la botella se tambaleaba, Chloé frenó el recorrido de la botella antes de que llegara al suelo.
-¿Cómo has hecho eso?- preguntó Vittorio muy sorprendido.


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