martes, 5 de julio de 2011

Capítulo 6. Segunda parte.


Chloé entendió con la pregunta de Vittorio que habia sido muy poco cauta al haber dado una muestra de sus múltiples habilidades de vampiro de forma tan descarada pero trató de disimular :
-Es que tengo mejores reflejos que tú- respondió con una sonrisa.
Vittorio sin estar nada convencido le dijo:
-Pero si ya casi iba a tocar el suelo, si casi ni me he dado cuenta de que se iba a caer!-
-Es que eres muy despistado, cariño. Yo tengo mejores reflejos que tú, eso es todo.
Vittorio calló sin estar muy convencido de lo que había visto pudiera provenir de un humano y mientras tanto Chloé se preguntaba en que estaría pensando Vittorio.
Vittorio se dijo a sí mismo que dejara pasar esa nimiedad, que tenía delante a la mujer con la que tantas veces había soñado, a la que tantas veces había mirado a escondidas sin esperarla tener. Por la que había luchado a pesar de sus negativas, así que decidió cambiar de tema, para dar conversación a Chloé y hacer que cambiara su serio semblante.
-Oye, Chloé, ¿Cómo conociste a Héctor?
Los malos recuerdos se agolparon en su mente: se vió a sí misma con un vestido color crema de la época renacentista hecho trizas; la parte que cubría su torso estaba partida en dos, y las faldas hecha jirones. Ella ensangrentada, con el pelo revuelto y lágrimas en los ojos que habían deshecho todos los esfuerzos de sus maquilladoras. Sabí que iba a morir y que, si no lo hacía, ella misma provocaría su fin; ya no podría vivr después de esto. Cerró los ojos esperando a la dulce muerte pero no fue ella quien le hizo abrirlos, si no un hombre perturbadoramente hermoso, con un rostro perfecto, luminoso como tallado en mármol y una cabellera rubia brillante cogida en una coleta. Sus ojos eran muy extraños; dorados cuando despertó a Chloé se volvieron amarillos, para que este color fuera retrayéndose y dejando paso a un azul verdoso como el agua del mar.
Después de lo que había ocurrido y dada a la belleza sobrehumana de aquel hombre y aquella forma tan tierna de acariciar sus cabellos, creyó que era un ángel que venía a salvarla, de hecho, le pareció ver un par de alas blancas adornando su ancha espalda.
-Chloé- dijo Vittorio- ¿Te ha incomodado mi pregunta?
-No, es que lo estaba recordando, hace tanto tiempo ya...
-Mujer, no eres tan mayor para que haga tantísimo tiempo, como mucho tendrás 25 años..
"Añádeles unos 600 más y habrás acertado" pensó Chloé-
-Bueno- dijo Chloé- es que a veces,has pasado tantas cosas con una persona que te da la sensación de que la conoces hace siglos- sonrió ante su propio cinismo.
-Sí, suele pasar- respondió Vitttorio-
"No creo que de la misma forma que a mí" repondió Chloé-
-Héctor me salvó la vida. Me sacó de un lugar que ya no era el mío y me dió una nueva vida.
Vittorio se quedó confundido:
-¿Y por qué?
-Héctor me vió como a la mujer perfecta y...
-Eso no es de extrañar- dijo Vittorio interrumpiendo a Chloé con uan sonrisa juguetona-.
-No, espera, respondió Chloé- Me vió como la mujer perfecta para ejecutar sus planes.
-¿Qué hiciste para que te viera así?- preguntó Vittorio sorprendido.
Chloé se recordó a sí misma en asambleas populares, mercados, reuniones sociales y demás lugares donde tanto, nobles como campesinos se reunían, explicando las razones por las cuales una mujer podía ser igual que un hombre, reclamando sus derechos.. y todo eso alrededor del año 1500..
Sí, estaba claro que Chloé tenía actitud y una mente visionaria.
-Pues- dijo Chloé volviendo de sus recuerdos-no sé, Héctor llevaba tiempo observándome sin que yo lo supiera..
-Ah. -dijo Vittorio extrañado.
Todo lo que le estaba contando Chloé le parecía muy extraño, ese algo que no quería contarle hacía que no entendiera nada y los continuos silencios de ella cuando se perdía en sus pensamientos tampoco ayudaban.
Tendría que averiguar un poco más de todo ese asunto, y, si Chloé no se lo quería decir siempre podría utilizar otros medios..



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