viernes, 4 de mayo de 2012

Capítulo 15, 2ª parte

La expresión del rostro de Chloé reflejaba la paz y el bienestar que estaba sintiendo en esos momentos. Abrazada a Héctor y con los ojos cerrados pensó que, a pesar d e todo, él no era capaz de usar su maldad contra ella. Aunque puede que el tiempo no le dijera lo mismo.
Envuelta en sus brazos recordó lo importante que es para un vampiro sentir a otro igual cerca con el que compartir el dolor de la eterna condena. El consuelo por identificación también parecí afuncionar en estos seres perfectos e inmortales.
La firmeza y dulzura con la que Héctor mantenía su cuerpo pegado al de ella la hizo recordar la irresistible atracción que él siempre había ejercido en ella.
Recordó sus musculosos brazos desnudos  rodeándole en una fría noche y abrió los ojos de repente al tiempo que sacudía la cabeza suavemente como tratando de sacudirse también esos recuerdos.
Al zafarse de los brazos de Héctor para evitar seguir aspirando el dulce aroma que desprendían sus cabellos, sintió una presencia.
-¿Qué te sucede, mon cherie?
-¿No has sentido nada?
Él frunció el ceño extrañado y después le regaló una sonrisa lujuriosa.
-¡No!- dijo Chloé enfadada- Me refiero a una presencia, creo que hay alguien más en tu casa.
Los ojos azules de Héctor recorrieron la estancia y le dijo que allí no había nadie más aparte de ellos dos.
Chloé salió al pasillo para comprobarlo. Lo que no vió fue la enigmática y fugaz sonrisa que se dibujó en el rostro marmóreo del vampiro.
No veía  a nadie y en su recorrido por la mansión le preguntó a su compañero en un susurro:
-¿De verdad que no has oído a nadie?
Héctor se acerco a ella de forma tan rápida que ningún humano hubiera sido capaz de ver como había efectúado el recorrido que los separaba.
-Chloé, llevas demasiado tiempo tensa, has pasado unos días muy malos y me siento fatal por ello, pues yo poseo gran parte de la culpa. Relájate querida, nunca te quise hacer daño. Te he pedido mil perdones y mil perdones más te pediría. Ya sabes lo que significas para mí
Ahora vete si quieres, descansa y dile a nuestro querido comarada Vittorio que miente fatal- acabó la frase riendo y le dió a Chloé un beso en la mejilla más sonoro de lo necesario.
Mientras tanto Vittorio, que no fue capaz de oír  todas las palabras que el rubio vampiro le dio a su amada, aguardaba en el final del pasillo encondido tras una esquina. Su corazón latía tan fuerte que temió que su sonido pudiera delatarle.
¡Qué estupidez!- pensó- ¿Cómo van a oír el latido de mi corazón?
Se tranquilizó al ver lo ilógico de su miedo y se acercó poco a poco hacia donde se dirigían la pareja de vampiros. Pudo ver que Chloé ya estaba en la puerta de entrada, pues Héctor la había dirigido hacia allí por el lado contrario al que se encontraba él.
Chloé se fue y Héctor la observaba alejarse por la ventana. Vittoio era espectador de toda esta escena agazapado en el piso superior.
-Querido amigo- dijo Héctor sobresaltando a Vittorio sin quitar la vista de la ventana- tu forma de esconderte es tan pésima como tu forma de mentir.

Vittorio dudó unos instantes en si debía salir de su escondite o no, pero acabó decidiendo que salir era lo más sensato.
-Estaba preocupado por Chloé- respondió a modo de excuda tratando que se su voz sonara lo más firme posible.
-¿Y no te enseñaron a tocar  a la puerta antes de entrar? Cuando se dice "las puertas de mi hogar están abiertas para ti", eso no implica que las puedas cruzar sin llamar. Puede que no seas bienvenido o que -sonrió de lado dejando ver un atisbo de lujuria- interrumpas algo.
Vittorio ardió de rabia ante la insinuación de Héctor.
-Pero bueno, como veo que se te ha comido la lengua el gato, puede que dada a tu preoucpación por tan bella dama, correremos un tupido velo y dejaremos pasar este desagradable incidente.
-¿Qué hacía aquí Chloé?- dijo Vittorio visiblemente furioso.
Héctor arqueó los ojos y preguntó con sorna y estupefacción:
-Veo que hoy tus modales te han abandonado, querido amigo...
Vittorio no sabía muy bien que hacía cuando bajó precipitadamente las escaleras que los separaban y se plantó ante Héctor con actitud desafiante:
-Sé que le pegaste



Continuará...

1 comentario:

  1. simplemente GENIAL :)
    tarde en pasar por aqui y leerlo pero bue, ya lo hice y valio la pena!!

    qiero la continuaciooon pronto :)

    besos

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