jueves, 6 de septiembre de 2012

Capítulo 16

La cara de Héctor se convirtió en la de una estatua al oír las palabras de su joven aprendiz.
-Si vuelves a ponerle la mano encima juro que...

Héctor interrumpió a Vittorio con una ruidosa carcajada.

-¿Qué juras, Vittorio? ¿Me propinarás una paliza?- Se acercó todavía más a él, mirándole directamente a los ojos- ¿Me matarás?- Se separó de él y volvió a reír ruidosamente.
 Ah- suspiró- no conoces a Chloé, amigo ¿Crees que ella no se puede defender, verdad? Te dejas llevar por su apariencia pálida y frágil, ¿a que sí?

-Yo no he dicho eso, yo, yo...- titubeó Vittorio-.

-Tú piensas que un hombre tiene más fuerza que una mujer y que, por lo tanto, pegar a una es aprovecharse de esa diferencia. Si no consideraras a Chloé más débil que yo, no te enfadaría tanto la posibilidad de una agresión mía hacia ella.

Vittorio se quedé pensando con cara de enfado y le dijo:

-¡Por supuesto! Tú eres más fuerte que ella, ¡eso salta a la vista! Pero eso no quiere decir que ella sea débil.

Héctor se quitó la americana negra que llevaba, la tiró encima de l sofá ante la atónita mirada de Vittorio y se desabrochó tranquilamente la camisa, dejando a la vista unos pectorales y abdominales tan perfectos y pálidos como el resto de su piel.
Señaló su pectoral derecho, un poco más abajo de la clavícula y Vittorio pudo ver cuatro marcas verticales que parecían haber sido hechas con unas uñas muy afiladas.
Desnudó sus hombros y Vittorio pudo contemplar las cicatrices de extraños golpes que parecían provenir de unas manos sobrenaturalmente fuertes.

Vittorio enmudeció.

-Claro que tu amada no es débil, mi joven amigo- dijo con una sonrisa irónica y algo triste.

-sSi no fuera porque es imposible, diría que tu cuerpo parece el de un soldado. Tus cicatrices...Es como si hubieran tratado a tu cuerpo con total brutalidad...

Héctor rió.

-Vittorio, tengo 33 años y sabes que de guerras, sólo me gustan su historia. Sólo iría a una si fuera obligado, así que dime, ¿A que guerra me pueden haber enviado con mi edad?

Vittorio se quedó pensativo.

-No me creo que todas esas heridas te las haya hecho Chloé.

-Y es lo lógico. Yo no soy un ángel, pero Chloé tampoco, de hecho, ella no es quien tú crees que es, ya te lo dije. Si algún día cuentas con el material necesario para revelar su verdadera naturaleza y necesitas ayuda, ya sabes donde encontrarme.
 Eso sí, la próxima vez llama antes de entrar- le guiñó un ojo-.

Se despidieron y Vittorio se marchó.

Héctor subió las escaleras pensando que Vittorio no era tan inocente como él creía, pues de haber sabido su verdadera edad, habría descubierto que esas cicatrices eran el resultado de muchas batallas.
En fin, al menos había plantado la semilla de la duda en el tierno corazón de Vittorio.

Sonrió pero su sonrisa se desvaneció cuando llegó a su despacho y vió todos sus papeles revueltos, incluso los que estaban bajo llave...

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